sábado, 20 de noviembre de 2010
El sapo que se parece al Sr. Burns
Tres anfibios hasta ahora desconocidos han sido localizados en una zona montañosa del noroeste de Colombia, ha confirmado el director de la expedición científica, Alonso Quevedo.
Se trata de un sapo con ojos color rubí, un diminuto sapo de nariz aguileña que se esconde entre las hojas muertas y una hermosa rana cohete con destellos rojos en sus ancas.
Las tres especies fueron observadas a la luz del día, cuando se encontraban activas, un comportamiento inusual para la mayoría de los anfibios, asegura Quevedo, director también de la Fundación ProAves.
En la investigación han participaron expertos de Conservación Internacional (CI), del Global Wildlife Conservation.
El sapo de nariz aguileña pertenece al género Rhinella y fue encontrado en la selva tropical del departamento Chocó de Colombia. Estos ejemplares se saltan la etapa de renacuajo, ponen huevos en el suelo de la selva y de ellos salen directamente como sapos jóvenes. Su coloración y la forma de su cabeza se parecen a las hojas marchitas sobre las que habita. Los únicos dos individuos encontrados medían dos centímetros de largo, señaló Robin Moore, de Conservación Internacional (CI).
«Es uno de los anfibios más extraños que haya visto jamás. Su nariz larga y afinada en forma de hocico me recuerda al vil Sr. Burns, de la serie televisiva Los Simpsons», comenta el científico.
El sapo con los ojos color rubí fue situado en el suelo del bosque a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar y mide de 3 a 4 centímetros. «Sus brillantes ojos suponen una extraña característica, por lo que ofrece una tremenda oportunidad para aprender más sobre cómo y por qué se adaptó de esa manera», subraya Moore.
La rana cohete, del género Silverstoneia, posee una longitud de 3 centímetros, es venenosa y vive en arroyos. Llevan de manera cuidadosa a sus renacuajos en la espalda para depositarlos en el agua hasta que completan su desarrollo.
El descubrimiento de las tres nuevas especies en un lapso de tiempo tan corto demuestra la rica biodiversidad que albergan los inexplorados bosques colombianos, dice Moore, que pide más protección.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Árboles con nanopartículas de oro que iluminan
El Dr. Yen-Hsun Su del Centro de Investigación en Ciencias Aplicadas de la Academia Sínica en Taiwan, han logrado crear farolas de iluminación naturales con árboles y nanopartículas de oro.
En la búsqueda para crear una iluminación de alta eficiencia sin el uso de productos químicos tóxicos – como el polvo de fósforo utilizado en los LEDs blancos – ha logrado colocar nanopartículas de oro en las plantas de Bacopa caroliniana, de esta manera indujeron clorofila en la hojas para producir una emisión de color rojo. Cuando las hojas eran expuestas a luz ultra violeta, las nanopartículas de oro producían un color azul-violeta fluorescente que emite un resplandor rojizo luminoso de la clorofila alrededor.
De acuerdo Yen-Hsun, el bio-LED podría utilizarse para hacer árboles luminosos en carretera durante la noche. Esto ahorraría energía y absorbería el CO2, por que la luminiscencia de bio-LED haría que el cloroplasto realice la fotosíntesis.
domingo, 31 de octubre de 2010
Ladridos en el espacio
El 3 de noviembre de 1957, Laika emprendía su viaje espacial del que nunca regresaría. Murió a las 6 horas de vuelo por estrés.
Finales de los años 50. EE.UU. y la URSS han llevado la tensión de la Guerra Fría hasta las estrellas. El espacio exterior se convierte en un nuevo campo de batalla, un tablero interestelar de ajedrez en el que las dos potencias mueven sus piezas. La carrera espacial es un gigantesco campo de pruebas donde norteamericanos y rusos, a la par que sueñan con poner el pie en la Luna, aprovechan para desarrollar su poderío balístico.
El 4 de octubre de 1957, los soviéticos lanzaban el Sputnik-1, el primer ingenio espacial de la historia, aunque apenas consistiera en una esfera de aluminio de 58 centímetros de diámetro y 80 kilos de masa. Además del salto cualititativo que aquello significaba en el sprint por la conquista del espacio, quedaba también demostrado que sus proyectiles podían alcanzar suelo norteamericano. Pero el carrerón no había hecho más que comenzar. La URSS se había propuesto enviar vida camino de las estrellas, a bordo del Sputnik-2. La elegida fue Laika, una perrilla callejera moscovita, entrenada para la ocasión. Los soviéticos incluso aseguraron que volvería a nuestro planeta en paracaídas. Era mentira, pura propaganda comunista. El cohete en el que viajó Laika era apenas una lata y no estaba preparado para traer a nada ni a nadie de vuelta. La perra intergaláctica estaba condenada a muerte desde su partida. En el despegue, su aterrorizado corazón llegó a alcanzar los 240 latidos por minuto. Un infierno. Un viaje letal. Un periplo dantesco.
Los rusos habían asegurado que se había provisto la nave de diversos modos eutanásicos. La verdad se supo décadas después cuando alguno de los científicos que participaron en los vuelos espaciales confirmaron que la perrilla había muerto unas seis horas después del despegue por estrés y sobrecalentamiento de la nave. Tras Laika, otros doce perros fueron puestos en órbita. Cinco regresaron con vida. La muerte de Laika abrió el camino para los vuelos espaciales con seres humanos. Yuri Alekséyevich Gagarin sería el primero. Quizá, en la inmensidad del espacio, oyó el ladrido de lamento de una perrilla moscovita.
Los rusos habían asegurado que se había provisto la nave de diversos modos eutanásicos. La verdad se supo décadas después cuando alguno de los científicos que participaron en los vuelos espaciales confirmaron que la perrilla había muerto unas seis horas después del despegue por estrés y sobrecalentamiento de la nave. Tras Laika, otros doce perros fueron puestos en órbita. Cinco regresaron con vida. La muerte de Laika abrió el camino para los vuelos espaciales con seres humanos. Yuri Alekséyevich Gagarin sería el primero. Quizá, en la inmensidad del espacio, oyó el ladrido de lamento de una perrilla moscovita.
martes, 19 de octubre de 2010
"La estrella de la muerte"
Una espectacular imagen muestra con un detalle sin precedentes los últimos espasmos de una nebulosa de 10.000 millones de años
El fantástico telescopio espacial Hubble ha obtenido una nueva e impactante imagen digna de encabezar un obituario cósmico. La fotografía muestra la agonía de una estrella moribunda, la NGC 6210, localizada a 6.500 años luz de la Tierra, en la constelación de Hércules. La estrella, ligeramente menos masiva que nuestro Sol, se encuentra en la última parte de su vida, y sufre ya los estertores que preceden a la muerte. Esos espamos han expulsado diferentes depósitos de materia que dan a la nebulosa que la rodea su extraña forma de bulbo. La estrella es tremedamente vieja. Podría tener alrededor de 10.000 millones de años, el tiempo de vida que se estima para una estrella similar a la que nos alumbra.
La imagen del Hubble muestra con un detalle sin precedentes la parte interna de la nebulosa planetaria NGC 6210, la cáscara de polvo y gas expulsada por la estrella al final de su existencia. La estrella, situada en el centro, está rodeada de una burbuja fina y azulada, entrelazada con gas rojizo donde los agujeros y filamentos son claramente visibles.
La vida de una estrella termina cuando se acaba el combustible de su motor termonuclear. Cuando está a punto de morir, se vuelve inestable y expulsa sus capas exteriores, lo que forma la nebulosa. Lo que queda es una pequeña enana blanca, una viejecita espacial con mucho que contar pero que no resistirá demasiado. Poco a poco, se enfriará y se desvanecerá lentamente. Produce escalofríos pensar que esta imagen puede parecerse mucho a lo que le sucederá en el futuro a nuestro Sol. Claro que eso no ocurrirá hasta dentro de unos 5.000 millones de años.
lunes, 18 de octubre de 2010
Imagenes del espacio obtenidas con un iPhone 4
El director de fotografía Luke Geissbuhler realizó el pasado mes de agosto un experimento con su hijo que está dando la vuelta en la Red.
Enviaron al espacio un iPhone 4 con una cámara HD usando un globo sonda o globo meteorológico. La misión fue todo un éxito y las imágenes que han salido a la luz son fabulosas.
Geussbuhler lanzó el globo desde Newburgh, en Nueva York y ascendió a 25 pies por segundo hasta alcanzar la estratosfera, 30 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra en tan sólo una hora.
La sonda estalló y el paquete que contenía el iPhone y la cámara regresó aterrizando en paracaídas.
El equipo formado por padre e hijo pudieron encontrarlo en un árbol a 48 kilómetros al norte del lugar del lanzamiento, gracias al seguimiento realizado a través del GPS de iPhone.
Afortunadamente, la cámara no sufrió ningún daño lo que le ha permitido a Geissbuler editar y publicar en la web Brooklyn Space Program, una galería de imágenes del espacio.
Homemade Spacecraft from Luke Geissbuhler on Vimeo.
Mirar mas fotos!!!!
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